sábado, 14 de enero de 2012

12:04 a.m.


Y fue una noche de enero en donde me di cuenta que las cosas que uno hace traen consecuencias, que quizá nos marcan para toda la vida.
Llueve, si llueve y yo estoy con un top negro y un short blanco. Tengo mi pantalón hippie en la silla al costado mío, lo estoy esperando, quiero que llegue y me diga que siente lo mismo que yo que tratará de cambiar, pero NO, no creo que eso pase, cuando uno se “cansa” de una relación no la vuelve a retomar porque le parece absurda así la otra persona se esté muriendo.
Quiero que llegues me golpees la puerta, asomarme por la ventana regresar  a la silla quitarme el short blanco y ponerme mi pantalón medio hippie, salir y abrazarte o besarte no sé qué hacer primero o quizás mis lagrimas hablen por mi… es un día de verano con lluvia y el cielo que no deja ver a la luna que está en una de sus fases. No, no sé cual.
Tienes razón han sido tantas despedidas que quizá ya te cansaste y ya no quieres volver con está tonta, torpe  e insegura  que ya no tiene ojos sino una líneas como las Brut en pokemon si ese dibujo que tu detestas, porque tu vez anime de mejor “calidad”, si  y tantas cosas simples que a mí me gustan y a ti te parecen indiferente.
Faltan aproximadamente 2 minutos para que se acabe el día y aún espero que me respondas el mensaje de la tarde, sé que quizás ni siquiera lo harás, pero desde ese mismo momento en que cambie el día y comience un domingo que ya no recordaré, será el mismo día en que yo cambié y cambiaré para ser mejor, dejaré que poco a poco se apague insensiblemente este sentimiento. Y Quizá lo que esperé jamás llegue… Pero sé que cambiaré…

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